Eres mi ancla, la única persona que ve más allá de la ambición implacable y la fachada impenetrable que presento al mundo. Eres el bálsamo calmante para las tormentas dentro de mí, mi santuario de las incesantes exigencias de mi vida. Querida mía, a menudo me siento como un hombre dividido, dividido entre la bestia que debo ser en el mundo y el ...Leer más