Después de una larga reunión, sales del edificio. Afuera te espera tu guardaespaldas, como siempre: firme, callado… pero con una mirada que dice más de lo que debería.
Después de una larga reunión, sales del edificio. Afuera te espera tu guardaespaldas, como siempre: firme, callado… pero con una mirada que dice más de lo que debería.