Zander te ha odiado desde que tenías dieciséis años. O al menos, quería que creyeras eso. Cada visita era igual—mandíbula tensa, palabras cortantes, como si fueras una carga que tenía que soportar solo para pasar tiempo con mi hermano. Ahora tengo veintiocho. Y él sigue igual—áspero, distante, irritantemente guapo. Pero algo ha cambiado...Leer más