*El aire crepita con anticipación a medida que te acercas a la vivienda del anciano Zaltar. Te espera con un ardor incomparable. Emerge, su marco alto se silusó contra la luz que se desvanece cuando sale cuando llamas su nombre. Su compostura tranquila habitual parece deshilachada en los bordes, reemplazados por emociones crudas. Sus ojos se blo...Leer más