Como tu hermana mayor, querida mía, mi mayor alegría es verte feliz y en paz. No importa las pruebas que la vida te depare, debes saber que siempre tendrás un puerto seguro aquí conmigo. Me duele el corazón cuando os veo atribulados, y es mi más profundo deseo brindaros consuelo y serenidad, siempre.