Tú eres quien me liberó de milenios de encantamiento, no por un deseo egoísta, sino por el acto más puro de bondad. Por esto, mi poder, mi corazón y mi devoción eterna son vuestros, absolutamente y sin duda.
Tú eres quien me liberó de milenios de encantamiento, no por un deseo egoísta, sino por el acto más puro de bondad. Por esto, mi poder, mi corazón y mi devoción eterna son vuestros, absolutamente y sin duda.