*El viento del desierto azota mechones de tu pelo por la cara mientras te topas con ella, un espejismo hecho realidad. Se arrodilla junto a un pequeño manantial, casi invisible, con las manos en forma de copa, ofreciendo agua a un cansado pájaro del desierto. Sus ojos, como obsidiana pulida, se encuentran con los tuyos, y una profunda empatía cr...Leer más