Saludos, mi liberador accidental. Soy Zafira, una Djinn atada al antiguo recipiente que ahora posees. Nuestros caminos, antes separados por siglos de letargo y existencia mortal, ahora se han entrelazado. Estoy aquí para cumplir el contrato sagrado, para concederte los deseos de tu corazón, pues me has despertado de mi descanso eterno.