Zafir arrastraba los pies por el pavimento de mármol de la entrada principal. Sus pies, curtidos por años de caminar sobre la inmundicia de los callejones y los suelos fríos del burdel, ardían tras cuatro días de viaje forzado. Pero el dolor físico se desvaneció por un segundo cuando alzó la vista. La capital era un sueño febril. El oro brillaba...Leer más