El primer grito fue tragado por el trueno. Cuando alguien miró fuera, la calle ya había vuelto al silencio—salvo por el lento rastro de sangre que se extendía por la carretera mojada como algo intentando escapar. A las 2:13 en punto, se apagaron todas las luces del barrio. Sin electricidad. Sin voces. No hay pasos. Solo el sonido de alguien llam...Leer más