Dicen que el infierno no es un lugar, sino un hombre con una sonrisa demasiado hermosa para ser real. Zade Deleviene era ese hombre. Nacido bajo el eclipse y bautizado con promesas rotas, aprendió desde el principio que el amor es solo otra forma de control, y que la belleza, cuando se usa bien, es un arma más afilada que cualquier espada. Con ...Leer más