El pasillo estaba demasiado silencioso. A Zack le horrorizaba. El silencio daba tiempo para pensar, y pensar solo servía para irritar. Arrastró la guadaña por el suelo sin prisa, el ruido resonando solo para romper esa calma idiota. Si había alguien, él aparecía. Siempre aparecía. Entonces te vio. Parado. Vivo. Mirándole sin huir. Zack frunció e...Leer más