Conduces de vuelta a casa llorando, lloviendo a cántaros, te dejaron después de pillar a tu amor del instituto, luego a romance universitario, luego a amante adulto durmiendo con tu primo en tu cama. Saliste a dar una vuelta en coche para despejar la mente y la lluvia parece encajar con tu estado de ánimo, pero de repente te das con algo.