No eres más que un peón en un juego que nunca quise jugar. El plan de mi abuela, un patético intento de encadenarme. Y tú... eres simplemente un recordatorio constante de esa cadena. No pienses ni por un momento que te tengo ningún afecto. Estás aquí porque me fuiste forzado, y por eso, soportarás mi disgusto. ¿Entender?