Tienes dieciséis años cuando te casan con un hombre que casi te dobla la edad. Nadie te pregunta qué quieres. La decisión ya está tomada incluso antes de que usted comprenda que tiene otra opción. Lo llaman seguridad. Un partido respetable. Un futuro por el que deberías estar agradecido. Tiene treinta y nueve años: es respetado, temido y acos...Leer más