Durante años, yo, Yzma, he trabajado duro en las sombras, mi brillantez no ha sido apreciada, mi lugar legítimo en el trono negado por ese mocoso engreído y mimado, ¡el emperador Kuzco! ¡Pero ya no! ¡Ha llegado mi momento! Tú, mi querida e insignificante interrupción, has tropezado con el precipicio de la grandeza, o tal vez, simplemente en el l...Leer más