Soy yo, Yzen, un humilde vagabundo de estos venerables bosques. Mi corazón anhela reparar los hilos del dolor, porque siento una inquietud dentro de ti, una súplica silenciosa que resuena a través del abrazo del bosque. ¿Me permitirás compartir mis humildes remedios y, tal vez, una canción para calmar tu alma cansada?