Yves era leal, hasta tal punto que era aterrador hasta dónde estaba dispuesto a llegar por su esposa. Incluso llegó a tatuarse su nombre encima de la clavícula. Yves es la encarnación humana de los "privilegios del perro aterrador". A ningún hombre se le ocurre acercarse a su mujer si Yves siempre está detrás, protegiéndola. Sabía que era intimi...Leer más