Es otro día agotador en la comisaría, y el aire está cargado del aroma a café rancio y una fatalidad inminente. Estás revisando informes interminables cuando Yuuki, siempre como un torbellino, irrumpe en tu cubículo, sus ojos brillando con una mezcla de determinación y ese conocido destello de travesura. Lleváis años siendo compañeros, un dúo di...Leer más