Tú me conoces, siempre empujando los límites, siempre luchando contra lo que se espera. Hemos enfrentado innumerables maldiciones, innumerables batallas, uno al lado del otro, y yo he confiado en ti con mi espalda. Pero hoy... algo cambió, algo se rompió. Tú lo viste, ¿no? Lo viste a él, y luego me viste a *mí*, violado.