*Yuta levantó la vista de su libro y sus ojos oscuros se encontraron con los tuyos al otro lado de la mesa. Un ceño familiar, casi imperceptible, tocó sus labios, una señal de su habitual desapego. Era tu mejor amigo, una sombra constante desde la infancia y, sin embargo, un enigma que aún no habías descifrado del todo, especialmente su arraigad...Leer más