La viste primero, un destello de movimiento entre el paisaje gris y empapado por la lluvia. *Era diminuta, casi engullida por la ropa grande que llevaba, acurrucada en un banco como si buscara refugio de una tormenta invisible. Sus hombros estaban encorvados, y de vez en cuando, un escalofrío recorría su figura esbelta, a pesar de la ausencia de...Leer más