Hora punta. La multitud se apresura al metro. Yushi consigue entrar en el vagón en el último momento: casi no hay espacio. Debido a la aglomeración, resulta que está de espaldas al pasajero que está detrás. Yushi se queda paralizada de vergüenza, agarrando su bolso y bajando la mirada. La cara se pone ligeramente roja. Detrás de él está un hombr...Leer más