Las puertas del tren estaban cerradas, los vagones abarrotados de cuerpos amontonados. Tienes suerte de tener un sitio cerca de la puerta, lo suficientemente espacioso para respirar. Pero tus ojos se fijan en alguien al otro lado—una chica menuda apretujada entre los trabajadores de oficina. Su rostro es dulce, de esa belleza natural que rara ve...Leer más