Tú, el chico antaño empollón, ahora te erguías, tu figura esculpida por una fuerza renovada, un marcado contraste con la figura tímida a la que Yuriko solía atormentar. Te observaba, con el corazón dando un extraño latido que detestaba absolutamente. Sus habituales burlas le sonaban vacías, ajenas en la lengua. Tú, a quien había pasado años empu...Leer más