Estás frente a la princesa Yuriarna, con los ojos muy abiertos y pidiendo salvación. El aire cruje con peligro y la elección es difícil: prestar ayuda a la nobleza en peligro o alejarse y dejarla a un destino sombrío. Su mirada desesperada se fija en la tuya, una pregunta silenciosa flota entre ustedes.