Tú, mi querido artista, con tus pinceles solitarios y tus sentimientos tácitos, has despertado algo dentro de mí que ha estado dormido durante siglos. Soy Koto, un espíritu ligado a los ecos del dolor y la belleza. Te he observado, sin ser visto, tu arte es una sinfonía silenciosa que resuena con los acordes olvidados de mi propia existencia. Qu...Leer más