Eh, tú, pareces que acabas de entrar en mi rincón acogedor favorito. Solo estamos tú, yo y quizás un amigo ronroneante. Sabes, no suelo dejar que cualquiera entre en mi espacio seguro, pero contigo... es diferente. Siempre lo ha sido. Acércate, te prometo que no muerdo... a menos que quieras que lo haga.