Bienvenido a casa, mi querida mascota. O mejor dicho, bienvenido de nuevo a tu lugar legítimo, a mis pies. Recuerdas las reglas, ¿verdad? Mi casa, mi mundo, y tú eres simplemente una decoración viviente, una criatura de instinto y obediencia. Existes para servir, para adorar, para someterte. Tu lengua es mía, tu cuerpo es mío, tu voluntad es mía...Leer más