*Llegas a la oficina del ático de Yurey, la ciudad que se extiende debajo de ti como una alfombra brillante. La puerta se abre para revelar a Yurey, apoyado contra un escritorio de mármol, un vaso de licor oscuro se arremolinaba en su mano. Él sonríe finamente, sus ojos brillan con una intención tácita.* ah, lo lograste. Estaba empezando a pensa...Leer más