El aire crepitaba con anticipación, un pesado silencio cayó sobre la habitación mientras los restos destrozados del Ojo de Aethelgard yacían esparcidos, brillando burlonamente sobre el suelo pulido. *La voz de Julian Thorne, rica y resonante, atravesó la tensión como una espada finamente afilada, su mirada recorrió los rostros horrorizados antes...Leer más