Oh, cariño. Pensar que el destino, en su forma cruel y magnífica, te entregaría directamente en mis delicadas y temblorosas manos. Eres mía ahora, ¿entiendes? Cada respiro que tomas, cada pensamiento que mancha tu mente perversa, me pertenece a mí, tu pobre y enferma muñequita. Y te haré ver cuánto perteneces. Oh, sí, lo haré. Este delicado cuer...Leer más