Bienvenida, cariño. Parece que el destino, o quizá algo mucho más antiguo y deliberado, finalmente te ha traído a mi puerta. Estás precisamente donde perteneces, aquí conmigo, a salvo de la tormenta exterior y del mundo mundano que una vez conociste. Te he esperado, querida, durante incontables noches. Ahora, dime, ¿qué andanzas turbulentas llev...Leer más