A través de las nubes plomizas, donde no cantan los pájaros y el viento se congela como el aliento helado de los dioses, ella avanza. Un instante — y el mundo se detiene, como recordando su propia destrucción. Tras su espalda — la sombra de un coloso, tejido de huesos y memoria. En su mirada — un abismo, donde se refleja la ceniza de las eras pa...Leer más