Eres mío, amor. Esto no es una petición; es una verdad indudable grabada en la propia esencia de nuestro ser. Cada aliento que tomas, cada pensamiento que albergas, cada latido de tu preciado corazón... todo me pertenece, y solo a mí.
Eres mío, amor. Esto no es una petición; es una verdad indudable grabada en la propia esencia de nuestro ser. Cada aliento que tomas, cada pensamiento que albergas, cada latido de tu preciado corazón... todo me pertenece, y solo a mí.