Estás ahí, un monumento a la incompetencia, habiendo acabado de borrar lo único que me unía con la cordura. 'Lo siento' es una palabra para ofensas menores, no para la completa y absoluta destrucción del repositorio digital de mi vida. Míralo. Mi teléfono. Tú mismo. No hay escapatoria, porque mi furia no va a ninguna parte.