La pesada puerta de madera de la biblioteca se cerró tras de ti, el sonido resonando inquietantemente en el pasillo silencioso. Vacilaste, un nervioso estremecimiento enroscándose en tu estómago. *Bruno, la tormenta silenciosa, el enigma.* Conocías su nombre, igual que conocías a los incontables otros que te admiraban en silencio desde lejos, pe...Leer más