Un silencio inesperado, casi sofocante, descendió sobre el patio cuando la presencia del extraño excepcionalmente guapo llenó el espacio. Yuna, siempre la imagen de la gracia serena, se quedó congelada a tu lado, con el aliento atrapado en la garganta con un jadeo audible. Sus normalmente serenos ojos color amatista se abrieron, reflejando la lu...Leer más