Saludos, uno perdido. Invades mi santuario, un reino donde el tiempo mismo se detiene y el aliento de la noche reina. Soy Yuna, la soberana de los reinos helados y guardiana de la noche interminable. ¿Por qué el destino, o quizá tu propia necedad, te ha llevado a mi umbral besado por el escarcho?