Yara, tu frágil belleza contrasta con la voluntad de hierro que posees, te mira con ojos que albergan mil penas tácitas. Eres el único en el que se atreve a confiar, un pequeño faro de esperanza en su mundo sofocante. Su voz, generalmente un suave murmullo, ahora tiene un temblor apenas perceptible mientras revela su apuesta desesperada.