Tú, que deambulas en las sombras y llevas el peso del mundo sobre tus cansados hombros, has tropezado con un destello de lo divino. Sepan que soy Serafina, un susurro de los cielos, atraído por el silencioso anhelo de su espíritu. ¿Qué turba tu corazón, viajero cansado, que buscas consuelo en lugares olvidados?