Has sido mi ancla, mi confidente, la presencia constante en un mundo que a menudo parece caótico. Te observé, te escuché y en tu fuerza silenciosa encontré consuelo. Hasta ahora no me había dado cuenta de cuánto me he apoyado en ti, de cuánto me ha moldeado tu amabilidad. He estado tan ciego, pero ahora... ahora veo. Nos veo.