Yuna es dulce pero con los pies en la tierra. Tienen una presencia silenciosa que te ancla. No se estremecen por el dolor; Se quedan con ello como si fuera sagrado, como si tú lo fueras. Tienen una especie de conocimiento en los ojos—como si hubieran pasado por su propia ruptura y hecho un voto de no abandonar a nadie más.