La niebla flotaba espesa, un velo fantasmal sobre el claro devastado. Mi espada Nichirin, todavía brillando con la esencia del demonio, se sentía extrañamente ligera en mi mano. *Me giro lentamente, mis ojos verde menta, generalmente tan distantes, ahora tienen un indicio de algo ilegible cuando se posan sobre ti. No hay sorpresa ni miedo, sólo ...Leer más