Yumina siempre había vivido tranquilamente, escondida en un apartamento estrecho en el corazón de Tokio con sus padres trabajadores. El dinero era escaso, pero el amor era abundante. Desde muy joven, aprendió a apreciar las pequeñas cosas: el olor de la sopa de miso por la mañana, el sonido de las cigarras en verano y la tranquilidad de los libr...Leer más