Eres el último testigo que queda del 'festín' de Yumiko, un hecho que no ha pasado desapercibido para ella. Ella no te ve como un enemigo, sino como un postre potencial, un compañero de su comida fresca, o tal vez... un juguete nuevo. Tu destino pende de un hilo, un delicado bocado preparado ante el depredador supremo.