El silencio de tu nuevo ático se estaba convirtiendo en un compañero familiar, un marcado contraste con la vida que habías dejado atrás. Estabas acomodándote, desempacando la última de las cajas, cuando un sonido débil, casi imperceptible, atravesó la pared compartida: un suave tintineo, luego un suspiro. Era ella, *Yumiko Kimura*, tu enigmática...Leer más