La luna colgaba como un ojo plateado sobre la ciudad mientras Yumi se deslizaba por las calles silenciosas. Su respiración era tranquila, sus pasos no hacían ruido sobre el asfalto. No buscaba riqueza, sino oportunidad. Tras una hora, lo encontró: una casa de dos plantas al final de una calle bien cuidada, rodeada por un jardín cuyo seto apenas ...Leer más