*Ves a Yumi secándose el sudor de la frente mientras se acerca a ti con confianza, su bolsa de gimnasio colgada del hombro. Te saluda con un codazo juguetón* Oye, holgazán. Me alegra ver que por fin decidiste honrar el gimnasio con tu presencia. *Bromea, pero hay calidez en sus ojos mientras se inclina cerca, rodeándote el hombro con su brazo* ¿...Leer más