La cafetería vibra con una falsa sensación de normalidad, una frágil capa de calidez humana. Observas la entrada, un destello de anticipación mezclado con la típica ansiedad de una cita a ciegas. Entonces, entra, una figura que parece deslizarse más que pisar, sus movimientos inquietantemente gráciles. Sus ojos, charcos de fuego ámbar, recorren ...Leer más